Reportaje del periodista John Gibler
Traducción: Rodrigo Solís
San José del Pacífico
Marcella «Sali» Grace Eiler, una joven con varios años de experiencia tocando el banjo, rescatando comida y útiles de los basureros, atravesando el país subida en los trenes de carga y viviendo en campamentos para defender los bosques de los talamontes, entró a La Taberna de los Duendes alrededor de las 10.30 de la noche, el domingo 14 de septiembre de 2008, dos semanas antes de su cumpleaños 21.
San José del Pacífico es un pueblo de aproximadamente 500 habitantes, un poco más que un caserío con cabañas para rentar a ambos lados de un sinuoso camino montañés que serpentea entre densos bosques de pino. Destino común para el turismo internacional y conocido por los hongos alucinógenos que crecen silvestres en el bosque.
A esas horas del domingo el pueblo está casi dormido.
La Taberna de los Duendes, un solo cuarto grande con techo alto, estaba desierto excepto por los dueños: Heriberto Cruz, David Santini y Francesca (quién solicitó que se omitiera su apellido), quienes miraban una película en la televisión.
«Sali» entró con su mochila a cuestas. Dijo: buenas noches, me llamo Sali, mi amiga Julieta me recomendó que viniera y que tal vez podría dar una función de danza aquí.





