Por nuestras voces hablan las comunidades zapatistas.
Primero queremos agradecer.
Agradecer que nos hayan invitado.
Agradecer que nos hayan recibido.
Agradecer que nos hayan hospedado.
Agradecer que nos hayan alimentado.
Agradecer que nos hayan cuidado.
Pero sobre todo agradecerles que, a pesar de sus diferencias y contrariedades, se hayan puesto de acuerdo para esto que hoy hacemos. Que tal vez les parecerá poco a ustedes, pero para nosotros los pueblos zapatistas es muy grande.
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Somos zapatistas de raíz maya.
Somos de una geografía llamada México y atravesamos el océano para decirles estas palabras, para estar con ustedes, para escucharles, para aprender de ustedes.
Somos de México y en ustedes y con ustedes encontramos cariño, cuidado, respeto.
El Estado Mexicano y sus gobiernos no nos reconocen como nacionales de esa geografía. Somos extraños, extranjeros, indeseables, inoportunos en los mismos suelos que fueron cultivados por nuestros antecesores.
Para el Estado Mexicano somos “extemporáneos”. Eso dice el acta de nacimiento que, después de muchos gastos y viajes de nuestros poblados a las oficinas del mal gobierno, logramos obtener. Y lo hicimos para poder llegar hasta ustedes.
Pero no hemos llegado hasta acá para quejarnos. Ni siquiera para denunciar al mal gobierno que padecemos.
Sólo les decimos esto, porque es ese mal gobierno el que le ha exigido al Estado Español que pida perdón por lo ocurrido hace 500 años.
Deben comprender que, además de ser un sinvergüenza, el mal gobierno de México es también ignorante de la historia. Y la tuerce y acomoda a su conveniencia.
Así que dejemos de lado a los malos gobiernos que cada quien padecemos en nuestras geografías.
Ellos son sólo capataces, empleados obedientes de un criminal mayor.
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Quienes formamos el Escuadrón Marítimo Zapatista, y que nos conocen como el Escuadrón 421, hoy estamos frente a ustedes, pero sólo somos el antecedente de un grupo más grande. Hasta 501 delegados. Y somos 501 sólo para demostrarles a los malos gobiernos que vamos delante de ellos. Mientras ellos simulan un festejo falso de 500 años, nosotros, nosotras, nosotroas, vamos ya en lo que sigue: la vida.
En el año 501 habremos de recorrer los rincones de esta tierra insumisa.
Pero no se preocupen. No vendrán los 501 delegados y delegadas de un jalón. Sino que por partes irán llegando.
Ahora mismo, en las montañas del Sureste Mexicano, se está preparando la compañía zapatista aerotransportada a la que llamamos “La Extemporánea” y que está formada por mujeres, hombres, niños y niñas zapatistas.
Con esta compañía aerotransportada viajará también una delegación del Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno y del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua.
Todas, todoas, todos han padecido para conseguir papeles y vacunas. Se han enfermado y se han aliviado. Han tenido hambre y han estado lejos de sus familias, sus comunidades, su tierra, su lengua, su cultura.
Pero todos, todas y todoas están animados y entusiasmados por llegar a encontrarles. Pero no es en actos grandes, sino que en los lugares donde ustedes resisten, se rebelan, luchan.
Tal vez a alguien le parezca que nos interesan los grandes actos y el impacto mediático, y así valoren los éxitos y fracasos.
Pero nosotros hemos aprendido que las semillas se intercambian, se siembran y crecen en lo cotidiano, en el suelo propio, con los saberes de cada quien.
El mañana no se gesta en la luz. Se cultiva, se cuida y se nace en las sombras inadvertidas de la madrugada, cuando la noche empieza apenas a ceder terreno.
Los terremotos que sacuden la historia de la humanidad empiezan con un “ya basta” aislado, casi imperceptible. Una nota discordante a mitad del ruido. Una grieta en el muro.
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Por eso es que no venimos a traer recetas, a imponer visiones y estrategias, a prometer futuros luminosos e instantáneos, plazas llenas, soluciones inmediatas. Ni venimos a convocarles a uniones maravillosas.
Venimos a escucharles.
No será fácil, cierto.
Somos tan diferentes, tan distintos, tan lejanos, tan contrarios y, sobre todo, tan contradictorios.
Nos separan muchas cosas.
Tal vez, al hablar, queriéndolo o no, no sólo decimos nuestra historia, también demostramos la convicción de que lo nuestro es lo que vale, es la verdad.
Cada mirada al pasado nos divide. Y no es de balde esa diferencia. En cada mirada hay rabia y dolor que con legitimidad se asoman a lo anterior.
Es cierto que al mirar la historia pasada buscamos encontrar lo que queremos. Sea rabias, rencores, condenas o absoluciones. Aunque hay estudios serios y profundos, podemos buscar el que nos conviene, el que nos da la razón. El que nos justifica. Y lo hacemos “verdad”.
Así podemos juzgar y condenar. Pero la justicia queda olvidada.
Y así podemos encontrar muchas cosas que nos dividen y confrontan.
Tenemos broncas en nuestra familia, en nuestro grupo, colectivo, organización. En nuestro barrio. En nuestra comarca. En nuestra geografía.
Cada quien tiene un dolor que le marca. Una rabia que le mueve.
Y esos dolores y esas rabias, que no son pocas, están ahí.
Y los pueblos zapatistas decimos que sólo una amenaza más grande, un dolor más terrible, una rabia mayor, es la que puede hacer que nos pongamos de acuerdo en dirigir esa rabia y ese dolor más arriba.
Pero no es que desaparezcan esas diferencias que tenemos, como en los falsos llamados a la “unidad” que suelen hacer los de arriba cuando los de abajo les piden cuentas.
No, de lo que hablamos las comunidades zapatistas es de una causa, de un motivo, de una meta: la vida.
No se trata de abandonar convicciones y luchas. Al contrario. Pensamos que las luchas de mujeres, de otroas, de trabajadores, de originarios, no sólo no deben detenerse, sino que debieran ser más profundas y radicales. Cada quien enfrenta una o varias cabezas de la Hidra.
Porque todas esas luchas, de ustedes y de nosotros los pueblos zapatistas, son por la vida.
Pero mientras no destruyamos al monstruo en su corazón, esas cabezas seguirán brotando y cambiando de forma pero con mayor crueldad.
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Ahora, en estos tiempos, miramos y sufrimos una destrucción gigantesca; la de la naturaleza, con la humanidad incluida.
Porque bajo los escombros, las cenizas, el lodo, las aguas sucias, las pandemias, la explotación, el desprecio, el despojo, el crimen, el racismo y la intolerancia, hay seres humanos sin vida. Y cada vida es una historia que se convierte en un número, una estadística, un olvido.
El futuro, la historia por venir, es, como el presente, una pesadilla real. Y, cuando pensamos que no puede ser peor, viene la realidad a golpearnos en el rostro.
Y entonces cada quien ve por sí mismo y, en el mejor de los casos, por sus cercanos: su familia, sus amistades, sus personas conocidas.
Pero, así como en cada rincón del planeta, en cada corazón que late, hay una desgracia presente y una por llegar, hay también una resistencia, una rebeldía, una lucha por la vida.
Porque vivir no es sólo no morir, no es sobrevivir. Vivir como seres humanos es vivir con libertad. Vivir es arte, es ciencia, es alegría, es baile, es lucha.
Y claro, vivir también es estar en desacuerdo con una u otra cosa, discutir, debatir, confrontar.
Entonces hay alguien o algo que nos impide vivir, que nos arrebata la libertad, que nos engaña, que nos estafa, que nos acorrala, que nos va quitando el mundo de cada quien a mordiscos, a tajos, a heridas.
Ahí podemos elegir al responsable. Buscar un culpable. Confrontarlo y hacer justicia. Alguien o algo que pague, que responda por ese dolor que nos deja solos, solas, soloas. Que nos arrincona en una isla cada vez más pequeña, tan diminuta que sólo queda el yo de cada quien.
Y aún ahí, en la pequeña isla, lejana de todo y de todos, nos obligan a ser otra cosa, a no ser lo que somos. Nuestra historia individual que tiene su parte de historia colectiva: una habitación, una casa, un barrio, una comunidad, una geografía, una causa que debe ser cambiada y traicionada para ser parte de otra cosa.
Una mujer que sea del agrado del hombre. Unoaotroa que sea aceptada por lo hetero. Una juventud a la satisfacción de la madurez. Una vejez tolerada por la juventud. Una niñez en disputa por jóvenes, adultos, ancianos. Una fuerza de trabajo eficiente y dócil para el capataz. Un capataz al gusto del Mandón.
Y esa presión para transformarse en lo que no somos tiene el modo de la violencia.
Y es estructural. Todo el sistema está construido para imponer el molde de la normalidad.
Si somos mujeres, debemos serlo según el molde de los varones.
Si somos otroas, debemos serlo según el molde de lo heterosexual.
Por ejemplo, ya ven que hasta hay clínicas para “corregir” la diferencia sexual.
Bueno, pues el sistema es una gigantesca y brutal clínica que “cura” la “anormalidad”. Una máquina que ataca, aísla y liquida lo otro, lo diferente.
Entonces pues así nos traen, día y noche, queriéndonos domar, buscando domesticarnos.
Y nosotros, pues resistiendo. Toda la vida y generaciones completas resistiendo, rebelándose. Diciendo “no” a la imposición. Gritando “sí” a la vida.
No es nuevo, es cierto. Podríamos remontarnos 5 siglos atrás y la misma historia.
Y lo ridículo de todo eso es que, quienes nos oprimen ahora, pretenden tomar el papel de nuestros “libertadores”.
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Sin embargo, algo es diferente. Y es que el dolor de la tierra, de la naturaleza, también se ha unido al nuestro.
Y aquí podemos estar o no de acuerdo. Podemos decir que no es cierto, que las pandemias se terminarán, que las catástrofes cesarán, que el mundo, que nuestra vida en el mundo, volverá a ser como antes. Aún cuando ese “antes” era y es de dolor, destrucción e injusticia.
Nosotros, los pueblos zapatistas, pensamos que no. Que no sólo no volverá a ser como antes. Que se va a poner peor.
Nosotras las comunidades zapatistas nombramos al responsable de estos males y le llamamos “capitalismo”.
Y también decimos que sólo con la destrucción total de ese sistema será posible que cada quien, según su modo, su calendario y su geografía, habrá de levantar otra cosa.
No perfecta, pero sí mejor.
Y a eso que se construya, a esas nuevas relaciones entre los seres humanos y entre la humanidad y la naturaleza, se le pondrá el nombre que a cada quien le dé la gana.
Y sabemos que no será fácil. Que no lo es ya.
Y sabemos bien que no podremos solos, cada quien en su parcela combatiendo contra la cabeza de la hidra que le toca padecer, mientras el corazón del monstruo se rehace y crece todavía más.
Y sobre todo sabemos que no habremos de mirar ese mañana en el que, al fin, la bestia arda y se consuma hasta que de ella sólo quede un mal recuerdo.
Pero también sabemos que haremos nuestra parte, aunque sea pequeña, aunque la olviden las generaciones venideras.
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Como comunidades zapatistas que somos, vemos señales.
Pero tal vez estamos equivocados como pueblos que somos.
Ya ven que dicen que somos ignorantes, retrasados, conservadores, opositores al progreso, pre-modernos, bárbaros, incivilizados, inoportunos e inconvenientes.
Tal vez es así.
Tal vez estamos atrasados porque como mujeres que somos o como otroas, podemos salir a pasear sin temor de que nos ataquen, nos violen, nos descuarticen, nos desaparezcan.
Tal vez estamos en contra del progreso porque nos oponemos a los megaproyectos que destruyen la naturaleza y nos destruyen como pueblos, y que heredan muerte para las generaciones que siguen.
Tal vez estamos en contra de la modernidad porque nos oponemos a un tren, una carretera, una presa, una termoeléctrica, un centro comercial, un aeropuerto, una mina, un depósito de material tóxico, la destrucción de un bosque, la contaminación de ríos y lagunas, el culto a los combustibles fósiles.
Tal vez somos atrasados porque honramos a la tierra en lugar de al dinero.
Tal vez somos bárbaros porque cultivamos nuestros alimentos. Porque trabajamos para vivir y no para ganar paga.
Tal vez somos inoportunos e inconvenientes porque nos gobernamos a nosotros mismos como pueblos que somos. Porque consideramos el trabajo de gobierno como un trabajo más de los comunitarios que habremos de cumplir.
Tal vez somos rebeldes porque no nos vendemos, porque no nos rendimos, porque no claudicamos.
Tal vez somos todo eso que dicen de nosotros.
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Pero algo miramos, algo escuchamos, algo sabemos que está pasando y que va a pasar.
Y por eso estamos en este viaje. Porque pensamos y sabemos que no somos los únicos que luchamos, que no somos los únicos que vemos lo que está pasando y lo que va a pasar.
Nuestro rincón del mundo es una pequeña geografía de lucha por la vida.
Estamos buscando otros rincones y queremos aprender de ellos.
Por eso llegamos hasta acá, no a traerles reproches, injurias, reclamos, cobros por deudas impagadas.
Aunque eso esté de moda y aunque cualquiera diría que sí, que tenemos razón en esos reclamos o que no sabemos lo que debemos hacer y ellos, los malos gobiernos, lo harán por nosotros.
Y que esté de moda que esos malos gobiernos se escondan detrás de nacionalismos de cartón.
Y que, bajo la bandera del nacionalismo, nos cubramos nosotros y se cubra también quien nos oprime, quien nos persigue, quien nos asesina, quien nos divide y nos confronta.
No. No venimos a eso.
Detrás de los nacionalismos se esconden no sólo las diferencias, también y sobre todo los crímenes. Bajo un mismo nacionalismo se cobijan el macho violento y la mujer agredida, la intolerancia heterosexual y la otredad perseguida, la civilización depredadora y el pueblo originario aniquilado, el capital explotador y los trabajadores subyugados, los ricos y los pobres.
Las banderas nacionales ocultan más de lo que muestran, mucho más.
Porque pensamos eso, es que nuestro empeño por la vida es mundial. No reconoce fronteras, lenguas, colores, razas, ideologías, religiones, sexos, edades, tamaños, banderas.
Por eso la nuestra, es una Travesía por la Vida.
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Ésta es de las pocas veces que haremos uso de la palabra en un acto donde unos pocos hablan y muchos escuchan.
Y lo aprovechamos para hacerles una petición respetuosa.
Cuéntenos su historia. No importa si es grande o pequeña.
Cuéntenos su historia de resistencia, de rebeldía. Sus dolores, sus rabias, sus “no” y sus “sí”.
Porque nosotras las comunidades zapatistas hemos venido a escuchar y a aprender la historia que hay en cada habitación, en cada casa, en cada barrio, en cada comunidad, en cada lengua, en cada modo y en cada ni modos.
Porque, después de tantos años, hemos aprendido que en cada disidencia, en cada rebeldía, en cada resistencia, hay un grito por la vida.
Y, según nosotros los pueblos zapatistas, de eso se trata todo: de la vida.
Y, cuando un día cualquiera, alguien les pregunte “¿a que vinieron los zapatistas?”, juntos podremos responder, sin pena para ustedes y sin vergüenza para nosotras, “vinieron a aprender”.
500 años después, las comunidades zapatistas vinieron a escucharnos.
Desde Madrid, en la geografía que llaman España, y en estos suelos y bajo estos cielos renombrados como SLUMIL K´AJXEMK´OP, o “tierra insumisa”.
A nombre de las comunidades zapatistas.
El Escuadrón Marítimo Zapatista, llamado “Escuadrón 421”. Planeta Tierra. 13 de agosto, apenas 500 años después.
Al Congreso Nacional Indígena- Concejo Indígena de Gobierno
A la Red Civil de Observación de Derechos Humanos de la Red TdT
A los pueblos de México y el mundo
A los medios de comunicación
Hermanas, hermanos reciban un saludo respetuoso desde las tierras del fondo de cañón de Bolaños, en nuestra comunidad autónoma Wixárika y Tepehuana de San Lorenzo de Azqueltán, municipio de Villa Guerrero, Jalisco, México. Donde seguimos resistiendo a la invasión de nuestro territorio, luchando por justicia y por la vida como desde hace 500 años; y reconociéndonos en nuestras raíces, lanzamos esta palabra al mundo para decir que:
1. Con la represión tras décadas de lucha, en que nuestros padres y abuelos han sido amenazados, perseguidos, golpeados o asesinados por ricos ladrones de tierra, a los que les decimos caciques, hemos entendido que para estar vivos como pueblo tepehuano y wixárika, pero también como cada persona, debemos cuidarnos nosotros mismo y ser capaces de soñar en colectivo. Para eso necesitamos nuestra tierra, por la que luchamos y que defenderemos con nuestras manos trabajando, así pasen otros cinco siglos, en los que debemos estar vivos y fuertes.
2. Hemos visto como la salud no es un derecho que podamos tener los pueblos originaros; la atención médica siempre es un privilegio y las enfermedades prevenibles o tratables serían letales sin el conocimiento de la medicina tradicional de las y los mayores; pues para los gobiernos y ricos, sería mejor que ya hubiéramos desaparecido desde hace siglos en que nos invadió su ambición y violencia. Solo así ellos pueden seguirse enriqueciendo con la explotación de la tierra y de la gente.
3. Necesitamos vida y salud para toda nuestra comunidad y nuestras autoridades que estuvieron al borde de la muerte, tras el ataque del cacique Fabio Flores, nuestros abuelos que eran colgados o arrastrados para quitarles la tierra, también para nuestra gente que sale a trabajar al campo todos los días, con la desconfianza de que su terreno sea reclamado con violencia por los ricos que dicen haber comprado un título de propiedad al gobierno. Necesitamos vida y salud para las niñas y los niños que tienen condicionada la atención a tener dinero para pagarla.
4. Nunca más permitiremos que la enfermedad capitalista, que hace una mercancía con la salud, el territorio, la cultura y todo lo que pueda, invada nuestra madre tierra, nuestra organización propia, nuestros sueños ni nuestros cuerpos. Hoy más que nunca, sabemos que solo con autonomía y organización lo podremos conseguir. Así como nos lo han enseñado, con su digno ejemplo, los sistemas autónomos de salud de nuestras hermanas y hermanos de los pueblos Zapatistas en Chiapas.
5. Es por eso que hemos decidido sanar el corazón colectivo, crecer junto con la vida y la autonomía de nuestra comunidad; por lo que en el marco de la Campaña por la Justicia y el Territorio en Azqueltán, que iniciamos el pasado 25 de abril de 2021, convocamos a la solidaridad del mundo a través de internet, obteniendo la mano extendida y apoyo necesario para la construcción y equipamiento de un sueño sagrado hecho clínica autónoma. Para ello hemos nombrado promotores y promotoras de salud que se capacitarán para salvar vidas, atender emergencias médicas y conocer del uso tanto de la medicina de bata blanca, como la medicina tradicional y herbolaria.
A tod@s ellos y ellas, que han hecho posible este caminar por la defensa de la vida enviamos un abrazo fraterno, y pronto tendremos oportunidad de agradecerles de manera particular.
6. Así, se conformó una brigada de salud integrada por hermanas y hermanos solidarios de diversas y lejanas geografías, quienes comparten la convicción de que sus raíces ancestrales están vivas y que es tiempo de reconstruir desde ellas los sistemas de salud comunitaria; es el tiempo de que esas raíces se encuentren y compartan para convertirse en esperanza de este mundo enfermo. Saludamos a la brigada de salud conformada por mujeres sanadoras, enfermeras, parteras, herbalistas, doctores cubanos y de otras partes, integrantes de la red Sexta Grietas Del Norte en EE.UU., el Colectivo Semillas en N.Y.C, sanadores de la alimentación, artistas que usan el arte para curar y amplificar la voz de los pueblos, provenientes de diversas expresiones en resistencia como son otras comunidades hermanas del Congreso Nacional Indígena y de distintas partes del mundo ; Irán, Cuba, Los Angeles- California, Nueva York, Chicago -Illinois, Seattle -Washington, Oakland-California, Tucson-Arizona, El Istmo de Tehuantepec (Oaxaca), Mexicali, Guerrero, Yucatán, Ciudad de México, Ecatepec -Edo. Mex y Puebla. De las lenguas Afro descendientes, Maya, P’urhepecha, Mixteca, Huasteca, Binniza, Persa de Shiraz, Nahua, Japones, Inglés, Árabe, Yoreme, Wixarika y Tepehuano.
Es por eso, que en el marco de la Clausura de la Campaña Nacional e Internacional por la Justicia y el Territorio en Azqueltán
CONVOCAMOS
A los pueblos originarios de México y del mundo, a los colectivos solidarios y conscientes, artistas, creadores, a las organizaciones de derechos humanos y a los medios de comunicación, a la:
INAUGURACIÓN DE LA CLÍNICA AUTÓNOMA COMUNITARIA
Que tendrá lugar en nuestra comunidad de San Lorenzo de Azqueltán, municipio de Villa Guerrero, Jalisco
Del 27 al 30 de agosto de 2021
Bajo la siguiente temática que se desarrollará durante dichas jornadas.
• Talleres de formación, capacitación y consultas médicas sobre diversas áreas de la salud comunitaria a integrantes de la comunidad
• Toma de protesta de los promotores de salud e inauguración de la clínica autónoma comunitaria.
• Ceremonia espiritual tradicional.
• Intercambio cultural y artístico (la comunidad contará con música y artesanía tradicional)
• Informe de la Misión Civil de Observación de Derechos Humanos.
• Pronunciamiento público ante la clausura de la Campaña Nacional e Internacional por la Justicia y el Territorio en Azqueltán.
Se invita a los asistentes que tengan dicha posibilidad para que, en la medida de sus posibilidades, puedan donar medicamentos en buen estado.
El acceso a nuestra comunidad, considerando las medidas necesarias ante la contingencia del COVID 19, será con estricto apego a las medidas sanitarias, con el uso de cubrebocas obligatorio en todo momento, manteniendo una distancia social adecuada y bajo un registro previo, que se realizará en la dirección de correo electrónico azqueltan@gmail.com, donde solicitamos enviar el nombre completo, lugar de procedencia, así mismo si pertenece a algún pueblo, comunidad, colectivo, movimiento, organización o medio de comunicación, mientras que la información oficial para este evento se difundirán a través de nuestra página de internet https://www.comunidadazqueltan.org/ así como redes sociales y sitios digitales solidarios con nuestra lucha. Se les pide de antemano llevar cobija o bolsa de dormir, artículos de aseo personal, vaso y plato propios.
Atentamente
Agosto de 2021
Nunca Más un México Sin Nosotros
¡Que Viva la Madre Tierra!
Comunidad Autónoma Wixárika y Tepehuana de San Lorenzo de Azqueltán, municipio de Villa Guerrero, Jalisco.
Por una Campaña Nacional por la Verdad y la Justicia
Al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN),
Al Congreso Nacional Indígena (CNI),
A las Redes de Apoyo al CNI,
A los adherentes de la Sexta Nacional e Internacional,
A todes les mexicanes:
Desde abajo y a la izquierda suscribimos la iniciativa de reconocer y acompañar a las víctimas que día con día emprenden una lucha por la verdad, la memoria y la justicia. Nos honra caminar con ustedes, inspiración y ejemplo a seguir, ya que nos muestran que es posible construir otrosmundos, sin patriarcado, explotación ni racismo. Donde el despojo no sea más la norma ni exista el desprecio por el color de nuestra piel, por nuestras diversidades.
Ustedes compañeroas zapatistas nos han mostrado que si es posible la construcción de una Sociedad donde existe paz con justicia y dignidad, condiciones fundamentales para la democracia. Por ello celebramos con ustedes SU ANIVERSARIO.
¡VIVA EL EZLN! y las víctimas, familiares y sobrevivientes de todas las violencias estructurales que históricamente han lastimado, sobre todo, a las mujeres, a las niñoas y a todas las personas precarizadas en México.
Nos consultamos y dijimos SÍ, un SÍ por la vida, un SÍ porla construcción de una cultura de paz. Es un SÍ, que responde a un deseo a favor de la memoria y la justicia. Un SÍ, por una JUSTICIA VERDADERA, SÍ por la reparación integral y restaurativo del daño, SÍ por poner la vida en el centro, la vida de las mujeres, niñoas, ancianoas, de todes y todoas, de la tierra, los ríos y los bosques que nos animan, es decir, nos dan alma. Por ello manifestamos nuestro profundo respeto a quienes luchan por la verdad y justicia de todas las víctimas de las múltiples violencias capitalistas y patriarcales. Nos adherimos a la propuesta zapatista.
Nos pronunciamos contra la guerra en todas sus formas que el gran negocio del sistema capitalista, colonial y patriarcal dispone e impone sobre nuestras cuerpas, nuestras mentes, nuestros sueños.
Frente y contra a él, consideramos urgente fortalecer las iniciativas colectivas, solidarias y asociativas en búsqueda de verdad y justicia. En búsqueda de una vida digna.
Nos acuerpamos y llamamos a construir colectivamente una justicia otra, cuyo horizonte sea restaurativo y donde la sanación sea central. Una justicia que reconozca las violencias estructurales recurrentes, que conectan despojos territoriales con desintegración de las comunidades, degradación de las relaciones sociales, amenaza y muerte a las y los defensores, militarización, feminicidios. Sostenemos que todo ello forma parte de una política de guerra, la guerra contra los pueblos, contra las mujeres, contra las disidencias.
No hay vida digna sin verdad y justicia.
Por una memoria viva.
No nos conquistaron, acá estamos.
COLECTIVA DE MUJERES TEJIENDO RESISTENCIA.
LA BISAGRA TV
MUJERES Y LA SEXTA.
RED DE FEMINISMOS DESCOLONIALES
RED DE MUJERES QUE LUCHAN “PORQUE ACORDAMOS VIVIR”
VISIÓN ALTERNATIVA, A.C.
INDIVIDUAS:
Patricia Jiménez Naranjo, sección X de la CNTE
-.-.-.-.-.-
Tu colectiva puede adherir este pronunciamiento en el siguiente enlace:
La Comisión de Coordinación y Seguimiento del Congreso Nacional Indígena- Concejo Indígena de Gobierno, informamos que invitados por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, hemos nombrado y comisionado a 13 compañeros y compañeras del Congreso Nacional Indígena y del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua, representantes de la lucha que somos en las geografías donde florecemos los pueblos, naciones, tribus, comunidades y barrios indígenas de este país México, de donde somos originarios, para participar en la GIRA POR LA VIDA en su primera etapa por el continente europeo.
Nos decimos listos y listas para pisar las tierras europeas, tenemos los pasaportes que nos acreditan como mexicanos y que logramos obtener gracias al apoyo del Colectivo «Llegó La Hora de los Pueblos», esto luego de que casi todos los delegados hubieran recibido negativas, requerimientos, nuevas negativas y nuevos requerimientos por ser “extemporáneos”. No todos lo lograron y en el caso de algunas comunidades, ni siquiera podrán acompañarnos por tal motivo.
O sea que vamos 13 delegadas y delegados, que, por ser extemporáneos, nos costó trabajo acreditar ser mexicanos, mas aún si tenemos una palabra que decir, un oído para escuchar y un corazón colectivo que siente la rebeldía por la vida de los pueblos del mundo.
Le decimos al mal gobierno que existimos como pueblos antes de que siquiera fuera gobierno, y que exigimos a la Secretaría de Relaciones Exteriores, se abstenga de obstaculizar de cualquier manera el mandato de los 177 compañer@s miembros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que integran la Unidad de Escucha y Palabra “La Extemporánea”, particularmente exigimos que expida los 62 pasaportes aún pendientes.
Hoy en la víspera de recordar el día en que hace 500 años el invasor llegó a México Tenochtitlán, dijo que era el patrón y que traía la verdad, impuesta con la guerra y la muerte de miles de compañeros y compañeras, seguimos exigiendo justicia ante ese crimen. Queremos que paguen los culpables que no tienen ni tendrán nuestro perdón ni olvido.
No perdonamos ni olvidamos los crímenes de los gobiernos de entonces y de ahora, los muertos y desaparecidos de las comunidades y pueblos del CNI- CIG, los asesinatos del compañero zapatista Galeano, de Bety Cariño o de Samir Flores Soberanes; los muertos y desaparecidos de Santa María Ostula, los muertos del Concejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata, las masacres de Acteal y Aguas Blancas, la desaparición del compañero Sergio Rivera Hernández y de los 43 de Ayotzinapa, el encarcelamiento injusto de nuestro hermano yaqui Fidencio Aldama o de Fredy García Ramírez, dirigente de CODEDI y la constante agresión de grupos paramilitares al servicio de quienes nos arrebatan la tierra para entregarla a las empresas extractivas que operan mediante los mega proyectos de muerte.
Y sabemos que el luto está por todo el país, en colectivos que luchan por verdad y justicia ante estos crímenes que han sido parte de la guerra en contra de la vida y que no se han detenido buscando nuestro exterminio. Por eso seguimos exigiendo justicia, aunque pasen 5 siglos, aunque persista por décadas la impunidad ante masacres y crímenes de lesa humanidad. Ellos, los gobiernos de arriba quisieran que dejáramos ya de buscar a los desaparecidos, que nos olvidemos de la impunidad para los culpables, que dejáramos nuestras tierras. Para ellos, ya no deberíamos siquiera existir.
EN DICHO SENTIDO, ES QUE HEMOS DECIDIDO RESPALDAR LA INICIATIVA NACIONAL POR LA VIDA PROMOVIDA POR EL EZLN QUE INICIARA CON NUESTRA PARTICIPACIÓN EN LA LLAMADA CONSULTA POPULAR DEL PRIMERO DE AGOSTO PRÓXIMO, «SEGÚN NUESTROS MODOS Y TIEMPOS EXTEMPORÁNEOS» CON EL FIN DE ARRANCAR UNA MOVILIZACIÓN POR UNA COMISIÓN POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA PARA LAS VÍCTIMAS O COMO QUIERA QUE SE LLAME.
3. Los invasores y los gobiernos a su servicio durante cinco siglos, pensaron que nos aniquilaron, pero los pueblos estábamos y estamos en el campo resguardando la esperanza, manteniendo encendidas las velas de la vida, como misión fundamental que en colectivo tenemos. Por lo que hoy, mirando hacia abajo, decimos que no nos creímos la mentira que llegó con la invasión, de que nuestra tierra sagrada, el agua, los bosques y las montañas se miden en dinero.
No nos creímos que la historia se cuenta desde la visión del invasor, de su nacimiento, su crecimiento y su expansión por el mundo, pretendiendo que la contemos como si fuera propia. Y solo así pudiéramos aceptar un nuevo presente y futuro en la que la explotación, el despojo, el desprecio y la represión fueran tan cotidianas que nos acostumbráramos a ellos, en este país México y en todo nuestro mundo
Y que no fueron, ni son los pueblos europeos quienes vinieron a invadir, ni a sembrar la enfermedad en el cuerpo y en la naturaleza, sino que la mentira capitalista también invadió el territorio occidental, donde al igual, hicieron creer que la historia se debía contar desde la ambición y la destrucción, haciendo invisibles a los que tampoco dejaron nunca de luchar.
No nos acabaron. Quedamos todos los que somos en la resistencia y la rebeldía, los que veneramos a la madre tierra y que cinco siglos después, no solo tenemos el territorio, sino que lo resguardamos con la vida. Seguimos hablando nuestras lenguas y soñando en colectivo, reconociéndonos en una identidad indígena y escuchando el sentir de los ancestros, pero sobre todo, somos los que no les tenemos miedo.
Por lo tanto y considerando:
Que la disputa de nuestros territorios se agudiza con la nueva cara del invasor capitalista, que sigue siendo el mismo, pero con sus diferentes máscaras de poder, hechas empresas extractivas, mega proyectos de muerte, grupos armados militares, policiales, para militares o narco paramilitares.
Que somos, pueblos originarios, que levantamos la voz y nos organizamos porque necesitamos contar la historia verdadera, la que hemos escrito en 500 años y que no parará hasta librar a nuestro mundo y nuestra madre tierra de la mentira capitalista, que amenaza ya la vida en su conjunto.
Que mientras los gobiernos al servicio del invasor, celebran el intento de exterminio, exigiendo disculpas a los malos gobiernos europeos al servicio del mismo invasor, nos recuerdan que el exterminio no se terminó, que está pendiente porque hoy como nunca antes, la mentira capitalista necesita la vida para hacerla mercancía y
Que estamos quizá ante la última esperanza que, como humanidad, tenemos para hablar en nombre de la vida de este nuestro mundo; que las y los compañer@s delegados y delegadas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, del Congreso Nacional Indígena- Concejo Indígena de Gobierno y del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua llevarán a las tierras europeas el escucha y la palabra, porque es el momento de contar la historia verdadera, desde el pensamiento digno de los que abajo seguimos existiendo en colectivo, esa que hemos hecho luchando y organizándonos.
CONVOCAMOS
A los pueblos, naciones y tribus originarias de México y del mundo, a las organizaciones, colectivos y colectivas que buscan justicia ante los graves crímenes que los gobiernos de antes y de ahora han cometido contra el pueblo, a quienes en busca de justicia para sus asesinad@s y desaparecid@s caminan la oscuridad del mal gobierno, a quienes en nombre de la naturaleza se organizan y luchan desde el campo y las ciudades, a participar en la
ACCIÓN DISLOCADA
“ A 500 AÑOS DEL INICIO DE LA RESISTENCIA”
EL DÍA 13 DE AGOSTO DE 2021
O sea, que invitamos a cada quien, en sus propias formas y geografías, en acciones chiquitas o grandes, a movilizarnos para conmemorar la resistencia y rebeldía de nuestros pueblos que lucharon desde hace 500 años por nuestras misma dignas y justas causas, para rechazar a los gobiernos que sirven al invasor en contra de los pueblos y la naturaleza, con la mirada puesta en la esperanza y la semilla de un mundo vivo, donde quepan todos los mundos.
Atentamente
Julio de 2021
Por la Reconstitución Integral de Nuestros Pueblos
Nunca Mas Un México Sin Nosotros
Comisión de Coordinación y Seguimiento del
Congreso Nacional Indígena- Concejo Indígena de Gobierno
El Colectivo para Eliminar el Racismo en México (Copera), en coordinación con el Colectivo Llegó la Hora de los Pueblos y RacismoMX, presentan está infografía sobre como el racismo de Estado se manifiesta mediante los trámites requeridos para solicitar un pasaporte en México. El caso reciente de la negación de pasaportes a compañer@s indígenas Zapatistas, del Congreso Nacional Indígena y del Frente de los Pueblos en Defensa de la Tierra y del Agua en Morelos, Puebla y Tlaxcala pone en relieve los patrones racistas que sustentan el aparato burocrático del Estado mexicano. Estos patrones se reflejan mediante tratos irrespetuosos, la extranjerización y negación de la ciudadanía, y la solicitud arbitraria de requisitos, entre otros. El racismo de Estado no sólo viola los derechos de los pueblos indígenas y los tratados internacionales suscritos por el gobierno mexicano, sino representa un problema estructural que viven las comunidades y los pueblos indígenas, afrodescendientes, y poblaciones de l@s mestiz@s campesin@s racializados en este país. Nuestra intención con está infografía es contribuir a un debate público urgente para poner en práctica las medidas antirracistas necesarias en las oficinas del Registro Civil y en la Secretaría de Relaciones Exteriores del gobierno mexicano.