Preparativos Zapatistas para el Encuentro Abrazo con familias Buscadoras. Parte I: Jóvenes Teatristas


  Música: Caifanes, «Antes de que nos olviden» Imágenes: Terci@s Compas Zapatistas  ENTRE CAIFANES TE VEAS Estaba yo como quien

Preparativos Zapatistas para el Encuentro Abrazo con familias Buscadoras. Parte I: Jóvenes Teatristas

Música: Caifanes, «Antes de que nos olviden»
Imágenes: Terci@s Compas Zapatistas 

ENTRE CAIFANES TE VEAS

Estaba yo como quien dice, así nomás, acaso estoy pensando nada.  Pero tenía yo mi mejor cara del más caifán de los caifanes, el más banda y chido de la banda y de los chidos.  Así estoy pues y ahí nomás lo miro que viene caminando el Riko, que no así se llama mero de bautizo, sino que así se puso porque, dice, es el más chulo del barrio, de la broza, de la plebe, y que todas las morras pues suspiran por él merengues.  Riko o “Rikolin” se autodenomina, dice que el otro día pelearon por él dos chavas, pero yo lo sé que sí pelearon, pero no por él, sino porque la de la miscelánea no le dio cabal el cambio a la otra.  Pero el Riko Rickolin jura y perjura que fue por el privilegio de sus encantos.  Bueno, de ahí que llega y me dice: “¿Qué pues mi capi? ¿andas de incónito?”.  “Incógnito”, se dice “incógnito”, le corrijo.  “Eso”, dice el Riko, y sigue “¿y qué jais de la wuirinais”.  El Riko cree que habla con caló de barrio, pero ni mais palomas naranjas podridas.  “Pos aquí pichiluqueando”, le respondo para seguirle la corriente.  El Riko ve que no hay nadie más y abandona la pose ligadora número 69 de su catálogo, y me pregunta “¿y que piensas de eso?”.  “¿Cuál eso?”  “Pos eso” “No sé qué es eso”.  “Pos lo que se anda rumoreando por ahí, el chisme pues.  O como dicen las jóvenaszapatudas: “la información compartida”.  O sea que mismo chisme, pero más elegante.”  “No sé qué cosa se anda rumorando”.  “Pos eso, que un tokin” “¿Cuál tokín?”  “Oh pues, tokín dícese de cuando hay una tocada, unas rolas, un concierto pues.  O sea que no es un tokín de prexta pá la orquexta, sino tokin musical”.  “Ah, ya.  No, no sé nada”, digo fingiendo desinterés, porque sé que eso provoca más al Riko.  El Riko se sienta en la banqueta y me susurra: “un concierto, no mero sé dónde ni cuándo, pero un concierto.  Quesque los meros Caifanes, y que mi novia la Ely Guerra, y que la Vivir Quintana, y que los Contingentes Jaraneros, y que el Kevin Kaarl, y que el Meme del Real.  Juntos, pero no revueltos.

  O sea que el todo y las partes, como quien dice.”

  “Y ¿dónde, cuándo, cómo, por qué?”, lo apremio.

  “A saber”, dice el Riko, encendiendo lo que creo es un cigarrillo, “creo que no lo dicen luego porque tienen miedo de que les caiga la justicia”.

  “¿Por qué les caería la justicia?  ¿Para qué es pues el concierto?”  “Pos para el encuentro-abrazo con las familias buscadoras” “¿Y eso que tiene de malo?  ¿Por qué les va a caer la tira?”  “Okela, pos por el Meme, ¿no sabes que ya prohibieron los memes? Y pos luego la tira no muy le sabe a nada, y creo que se levantan a todos… y todas, no olvidar la paridad de género.  Pa no fallarle, dicen”.  “Ah, pos está cabreras”, digo ya entrando en ambiente.  “Pero si no se sabe cuándo y dónde, ¿cómo le va a hacer la banda para caerle’”, pregunto.

  “Ni idea”, dice el Riko, “pero creo no tarda, porque si no, pues de balde una tocada si nadie sabe dónde y cuándo.

  Pero el asunto, mi estimado capitán balín, es que nadie cobra, o sea ni los que le hacen de musiqueros, ni quienes organizan, ni quienes producen, ni quienes ponen el local.  Sacan el gasto, nada de ganancia propia, todo para el encuentro.  Por solidaridad de la buena.  Es más, ni yo les voy a cobrar.  Voy a ir a apersonarme gratis.  Para darle como quien dice brillo y realce al evento.  Todo el varo es para el encuentro con buscadoras.  Todo cabal, todo planchado.”

  “Nah, no te creo”, le dije para ver si soltaba algo más.

  El Riko se pone de pie y sentencia:

  “Ése es el problema, que ya nadie cree en nada.  No creen en la solidaridad desinteresada, en la bondad, en la nobleza, en la humanidad … ni en la buena música.  Porque eso, la solidaridad, debe ser siempre una fiesta.  Y una fiesta sin música es como tener el cigarro, pero no el encendedor.  ¿Cómo te prendes, pues?”.

  Se va el Riko rumbo al puesto de tamales.  La ñora le dice “¿Qué pasó ése mi Riko? ¿Va a querer de chivo los tamales?” y sonríe con picardía.  El Riko aguanta el golpe y pide dos champurrados.

  No me convidó.

Tan-tan.
El Capitán.

Publicado por mujeresylasextaorg

Mujeres que Luchan, adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Anti patriarcales y Anticapitalistas

Deja una respuesta

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.