Les esperamos el siguiente domingo 27 de julio para la Jornada de reflexión y recaudación de fondos para el quirofano zapatista.
Vengan a compartir la escucha y la palabra en el Foro: ¿Una Salud Común?
Hablemos desde nuestros retos, sueños, dudas y desaciertos en nuestras geografías. ¿Qué otras formas de salud y cuidado colectivo pueden ser posibles en esta ciudad monstruo?
Tendremos una conversación nutrida junto a Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer «Elisa Martínez»@Brigadas Medicas Internacionalistas-Nodo Solidario, Cooperativa Flor y Piedra, Colectivo Nemilistli, Organización Popular Francisco Villa de Izquierda Independiente y Miriam Garbardella de la Redmyc Zapatista
Convocan: Mujeres YlaSexta, Redmyc Zapatista, @ElBordadodeRamona y Vendaval – Cooperativa panadera y algo más
3 posdatas 3 VII.- PREGUNTAS, IMÁGENES Y SENTIMIENTOS.
¿Cuál imagen le conmueve?
¿La de un niño extraviado en una multitud de adultos? ¿La de una niña que no sabe aún que es sólo una pieza de cacería?
¿La de una mujer desaparecida, atrapada en el limbo de la violencia sin fin, atenida sólo a que sus cercanos le busquen porque las autoridades sólo están preocupadas por las estadísticas (las oficiales, porque la reales no se pueden manipular)?
¿La de una madre, con todo el dolor tatuado en el rostro, buscando a su cría desaparecida?
¿La de los cadáveres de infantes entre los escombros de Gaza?
¿La del migrante hombre, mujer, otroa (no importa el género sino el color de piel), que descubre que el terror no reconoce fronteras ni nacionalidades, y que tiene que agregar a las remesas el envío de miedo y desesperanza?
¿La de loa otroa, orgullosa de su ropaje de luces, con el rostro descompuesto al ver acercarse las luces rojas y azules de la policía?
¿La de la familia del trabajador, la empleada, el chofer, la repartidora, el albañil, la profesora, que no puede disponer del seguro porque el abogado del patrón “demostró” que el accidente que le costó la vida “no fue en horario laboral”?
¿La del pueblo originario (el Tata Juan Chávez nos enseñó que así se nombra a quien el de arriba llama “indio”, y que hay pueblos, naciones, tribus y barrios orginarios) que mira desconcertado al que tiene su mismo color de piel pero no de corazón (ahora es funcionario -que quiere decir que tiene el color del dinero)-, que le dice algo y le entrega papeles, y ese pueblo no entiende que le están diciendo que será desalojado porque es invasor de la tierra que trabajaron sus padres y madres, sus abuelas y abuelos, sus bisabuelos y bisabuelas y así hasta siglos antes, pero que no se preocupe porque con esa mina, ese campo de fotoceldas, ese complejo turístico, esa autopista, ese tren turístico, ese centro comercial, llegará el progreso y la civilización y al fin podrá volver a ser peón de un nuevo hacendado?
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¿Cuál imagen le indigna?
¿La de Trump masturbándose mientras ve las noticias de más y más infantes asesinados en Palestina, y se imagina un complejo turístico “grande y hermoso” construido sobre los cadáveres?
¿La de Netanyahu declarando a la televisión internacional que Irán está atentando contra civiles con sus bombas y debería ser condenado por la comunidad internacional?
¿La del ministerio público que mira con morbo a la jovencita ultrajada mientras la juzga, sentencia y condena “porque con esas ropas, mija, tú te lo buscaste”?
¿La de la funcionaria transformadora que, para demostrar que está comprometida con las causas justas, ante la demanda de búsqueda de desaparecidas, “regala” picos y palas? (“oiga, pero las están cobrando”; “Bah, a ese precio están como regaladas”).
¿La del policía del ICE gringo que golpea con saña a un migrante que le dice, el rostro sangrante, que él está en la Unión Americana desde antes que ese agente naciera?
¿La de loa otroa, con el cuerpo roto cubierto de orines y sangre, mientras el de la cámara envía a su jefe la foto y el mensaje “va la foto del putito que quebraron”?
¿La del abogado que argumenta: “las leyes se estudian para saber cómo violarlas… legalmente, claro”?
¿La de la preclara legisladora progresista que, soberbia vana, consigue condenar a quien puso un tuit (o como se diga) diciendo lo que todos saben que es cierto, pero, al mismo tiempo, teme, humildad impuesta, que le cancelen la visa gringa?
¿La de funcionarios que no funcionan si no “se aceita la maquina”, o lo que es lo mismo: “with money dancing the dog”?
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Y ¿por qué necesita esas imágenes -si es que le conmueven e indignan, claro-, para reconocerse como ser humano?
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En la pirámide mundial, la geografía de la modernidad y el progreso, su mapa pues, es un gigantesco mural con fotos.
Arriba: las imágenes retocadas de las distintas marcas del Gran Capital. Pocas.
Abajo: millones de imágenes de desaparecidas, muertos y olvidadas. Selvas devastadas con máquinas y estupidez. Ríos y lagunas contaminadas con las heces mortales de las mineras. Pueblos originarios que ataño eran vida y hoy son un complejo hotelero “todo incluido”. Las colonias marginales. Los cielos humeantes de las ciudades industriales con piezas y engranes de carne y hueso. Guerras donde mueren los desechables de siempre. Un cementerio clandestino como Patria.
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Pero tal vez no es todo. Tal vez, ahí, en ese rincón, abajo y a la izquierda, hay quien resiste y, resistiendo, se rebela y revela. Tal vez…
“Son las voces, los brazos y los pies decisivos, y los rostros perfectos, y los ojos de fuego, y la táctica en vilo de quienes hoy te odian para amarte mañana cuando el alba sea alba y no chorro de insultos, y no río de fatigas,” y no una puerta falsa para huir de rodillas.”
Declaración de Odio. Efraín Huerta (1914-1982).
Desde las Montañas del Sureste Mexicano.
El Capitán. México, Julio del 2025.
Imágenes de preparativos para el «Encuentro de Resistencias y Rebeldías Algunas Partes del Todo» en agosto del 2025, Terci@s Compas Zapatistas Audio: Voz y palabras de Eduardo Galeano, fragmentos de los textos «Los Ausentes», «El disfraz de la guerra», «Educación y Cultura» y «El Mundo». Entrevista de Mundo Untref, 2012.
¡Todavía tenemos espacio para nuestra formación panadera!
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“Pan que Cuida” es una formación integral en panadería saludable, nutritiva y bien fermentada 🍞✨
Está pensada para personas que quieren aprender desde la práctica, el cuerpo y la comunidad. No necesitas experiencia previa, solo ganas de conocer, hornear y compartir.
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Aquí te compartimos el calendario con cada tema, lugar y costo:
📍 Módulo 1 – Vendaval 🌱 Introducción a las levaduras salvajes y masa madre 📆 2 y 3 de agosto Costo: $1300
📍 Módulo 2 – Ey Maguey 🍶 Panadería con bebidas fermentadas 📆 16 y 17 de agosto Costo: $1100
📍 Módulo 3 – Hamburcleta Crew 🌿 Panadería vegana 📆 30 y 31 de agosto Costo: $1300
📍 Módulo 4 – Sunshine 🥦 Panadería nutritiva y saludable 📆 13 y 14 de septiembre Costo: $1100
📍 Módulo 5 – Rojo y Negro 🥐 Brioche y pan laminado 📆 28 de septiembre Costo: $1000
📍 Módulo 6 – Virtual 🌈 Diseñando el pan de tus sueños 💻 Octubre (fecha a confirmar) Costo: $500
🎉 ¡Ya está aquí el cartel completo de la Octava MUSAFEST!
Este 19 de julio celebraremos juntas el poder de las sonideras, la cumbia y más, con un line-up explosivo de mujeres y disidencias que están haciendo historia en la música.
💜 MUSAFEST es más que un festival: es una fiesta feminista, sonora y colectiva. 🔥 Ven a gozar, bailar y resistir en el legendario Salón Los Ángeles. 🎟️ Preventa $250 | Día del evento $300
✨ #MeToo. La ola de las multitudes conectadas feministas de Guiomar Rovira Presentan: Verónica López Nájera, Margara Millán y la autora Modera: Rosalva Aída Hernández
✨ Tomado de los labios. Género y eros en Mesoamérica de Sylvia Marcos Presentan: Mariana Favela, Óscar González y la autora
🗓 Viernes 18 de julio, 16 h 📍 Plaza Moctezuma Cuernavaca (Matamoros 20, planta baja, interior 1, Col. Centro) 🎟 Entrada libre 📲 Info: 777 343 0549 (whatsapp)
Seguimos recaudando fondos para la construcción de un Quirófano en Territorio Zapatista, dentro del Proyecto de Salud Común del EZLN. Hasta el momento Llevamos 700 boletos vendidos y nuestra meta final es llegar a los 1000 números. Ayudanos a conseguir nuestra meta. Compra tus boletos, comparte esta publicación con tus contactos, familiares y amigos. Para comprar tus boletos puedes mandar un mensaje al Bordado de Romona o enviar un mensaje de WhatsApp al 55 9110 4122. No lo pienses más y súmate con nosotrs@ al proyecto del Común. Esperamos tu apoyo. Viva la Solidaridad entre los Pueblos del Mundo. Viva el Proyecto de Salud Común Zapatista. Viva el EZLN y sus Bases de Apoyo.
Habrá también boletos en el Foro ¿una salud común?, el domingo 27 de julio, a las 12pm en Vendaval.
Primero bufó irritado. Erizada la piel como gato huraño y rebelde, desdeñoso de cajas y pirámides. Así nomás, sin avisar siquiera.
Luego, para quien no sabe, una especie de caricia tierna. Después los zarpazos creciendo en cantidad y fuerza. Más luego, un remolino de inconformidad. Al poco, aquello era un corredero. A la furia del viento se sumó una lluvia como para decirle al ventarrón que compartía su rabia. Arrojó hombres y hojas contra las paredes de las champas y, lo juro, crujieron los cimientos del templete de concreto.
Viento y lluvia. Ni para donde hacerse. Mejor quedar a mitad de la furia que arriesgarse al vuelo de guillotina de las láminas arrancadas como desafiando el modesto pudor de los galerones ya limpios, con pintura y paredes renovadas.
Pero, por extraño que parezca, la tormenta respetó la periferia y se concentró en el centro. Ahí donde el esqueleto de una pirámide se elevaba a no pocos metros de la grava.
Como diciendo: “Aquí pirámides no”.
Y las mantas que simulaban las paredes de la pirámide, se hinchaban con esa mezcla de alas y velamen que a ratos semejaban un navío errante y a ratos una aeronave extraviada, sin tierra a la vista, sólo con la certeza de que abajo permanecía el suelo esperando sin apuro, como diciendo “aquí nomás”.
Tratamos de hablar con él, pero, entre la lluvia y los ventarrones, apenas conseguimos que amainara lo suficiente para que los compañeros que habían trepado a lo más alto para colocar el signo del dinero bajaran. Inmediatamente un fuerte y concentrado soplido terminó por arrancar el velamen y la manta voló montaña arriba.
“Así nacen los fantasmas”, pensé.
Empezamos a explicar atropelladamente que no era para que quedara de por sí, sino que era más bien como una explicación de la política. Para revelar, pues. Que nada de dioses falsos o verdaderos. Que de por sí se va a destruir. No sólo ésa, sino que todas las pirámides. Sí, en el todo y las partes. Sí, en todos los rincones del planeta.
Amainó de a poco, como dudando de nuestro compromiso.
Se fue luego pero no rápido, como diciendo “si el ser humano no cumple, cumpliremos nosotras, las partes de la madre primera”.
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El SubMoy checó la construcción y sentenció: “No fácil va a caer”.
Un compa como que caló la construcción haciendo, con su machete, una muesca en uno de los travesaños. Sólo murmuró: “de que va a caer, va a caer. De repente dilata, pero cae porque cae”.
“Lo más difícil va a ser la columna central, está muy maciza”, agregó, “va a haber que ponerle mucha fuerza, muchas ganas y no pocos, sino que muchos”.
“O sea: en común y organizados”, sentenció un joven pintor. Todos reímos, aunque todavía con el susto de ese viento irritado que a saber de dónde vino.
“Ese poste está bien enraizado. Aunque lo tumben, retoña. Hay que arrancarlo hasta las raíces”, acotó una mujer ya de edad, plantada en jarras frente a la construcción de madera, como desafiándola.
“Es su alma de la sistema”, respondió una compañera a la pregunta de una niña sobre el mástil central, “la propiedad privada de la tierra, de las máquinas, de las casas, de la gente, de la naturaleza, de los sueños y las pesadillas, de los cielos y los mares, de lo que se ve y lo que no se ve, del mundo pues. Está metida no sólo en la base de la sistema. También en nuestra cabeza, en nuestro corazón y en nuestra historia”.
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“Pero ¿cuántos vienen?”, me preguntaron.
“Un buen tanto”, respondí.
“¿Pero traen su gana de luchar?”, insistieron.
“Saber”, me dije, “como dice el SubMoy: falta ver”.
“Oyes capitán, ¿esa cosa va a estar ahí toda la vida”, me pregunta una miliciana.
“No, cómo crees, es para la plática zapatista. ¿Por qué preguntas?”
“Porque creo viene un equipo de fútbol y pues esa cosa está en el frente de una de las porterías, por donde está nuestro comedor. Entonces no va a haber ni partido ni comida. El partido de futbol, vaya y pase, pero la comida, pues…”
La tarde empezó a brotar de los árboles. Por un instante, coincidieron la luna, el sol, la lluvia y el viento, compareciendo ante la montaña.
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Eso, ¿va a estar ahí siempre?
Pues no, por eso estamos luchando. De repente dilata, pero ya vamos a ser más.
Y en el viento siguió la advertencia que la lluvia grabó en la tierra:
“Si el ser humano no cumple, cumpliremos nosotras, las partes de la madre primera. La pirámide caerá”.
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No muy lejos en calendarios y geografías, Palestina seguía siendo una lágrima de sangre en el rostro indiferente de los gobiernos del mundo.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
El Capitán. México, Julio del 2025.
Imágenes de preparativos para el «Encuentro de Resistencias y Rebeldías Algunas Partes del Todo» en agosto del 2025, Terci@s Compas Zapatistas Audio: Voz y palabras de Eduardo Galeano, fragmentos de los textos «Los Hijos de los Días», «El Miedo Manda» y «Los Nadies»
🎇🌹 Se cumplen 13 años del inicio de la Revolución de Rojava, conocida como la Revolución de las Mujeres 🎇🌹
En una fecha tan significativa como esta qué mejor que acercarnos a esta revolución a través de las palabras y vivencias de las compañeras de la delegación de Abya Yala que viajó allí el pasado abril. También contaremos con la participación de compañeras que allí las recibieron. No te lo pierdas! El espíritu de la Revolución de las Mujeres sigue más vivo que nunca! Jin jiyan azadi! 💜🌸🍀
📝 Para participar del panel regístrese en libertad_ocalan@proton.me y le enviaremos el link.
“Puedo respirar, pero esto no acaba ahí”, dice Olga Maribel desde la sierra donde el poder castiga a quien se organiza. Su exoneración no borra una década de persecución judicial contra defensores mazatecos, ni desarma al cacicazgo que infiltra asambleas, silencia mujeres y se recicla en partidos. Este episodio —y el podcast que lo acompaña— cuestiona no solo a jueces y caciques, sino a organizaciones que eligieron callar, a medios que repiten boletines y a gobiernos que validan el despojo disfrazado de legalidad. ¿Qué justicia es posible cuando el Estado se alía con quien violenta a su comunidad?
“Mi nombre es Olga Maribel Betanzos Fuentes y sí, con relación a la respuesta de la primera pregunta, es la impotencia, la impotencia y la tristeza. ¿Qué significó para mí y mi familia que se me declarara inocente? Pues mucha alegría, satisfacción y pues igual en algunos momentos tuve miedo. Para mí una particular alegría de que ya este por fin como que es un respiro.”
Con estas palabras, pronunciadas desde su comunidad, se despliega la grieta entre la justicia real y la justicia prestada. La exoneración de Olga Maribel, maestra y defensora comunitaria procesada por “daño por incendio” y “robo con violencia por equiparación”, no sólo pone al descubierto la fragilidad de las estructuras legales en Oaxaca, sino también la profundidad de un caciquismo que, en más de una década, ha mutado de señor feudal a operador político-judicial. El cacicazgo, como todo centro de poder, atrajo incluso a exguerrilleros que actuaron como asesores en operaciones en territorio o legales. Se trata de personajes oscuros cuya reconversión los llevó al vasallaje y servicio del poder gubernamental.
A partir de ese momento de alivio y temor, la reflexión crítica debe adentrarse en las sombras que el poder local proyecta sobre la Sierra Mazateca.
Las raíces de este fenómeno se entrelazan con la historia misma de Eloxochitlán de Flores Magón. Los usos y costumbres mazatecos garantizaron mecanismos de autogobierno, pero a partir de 2011 Manuel Zepeda Cortés subordinó la asamblea comunitaria a su mandato personal. Su control se reforzó con la violencia: “disparó contra sus integrantes” en diciembre de 2014 simplemente porque se atrevían a nombrar un edil distinto. Aquel acto no fue el único, sino la culminación de una secuencia de clientelismo, omisiones estatales y encubrimientos judiciales que colorearon los medios de comunicación con la paleta del silencio.
La criminalización de la disidencia se tradujo en más de doscientas órdenes de aprehensión contra 56 moradores. Acusaciones infladas —tentativa de feminicidio incluida— que no aguantaron el menor escrutinio: repetidos amparos federales declararon la nulidad de pruebas y la prescripción de delitos. La obstinación de jueces locales para revivir estos procesos, incluso tras siete sentencias federales, revela un sistema de justicia capturado por intereses particulares. Los tribunales dejan de ser árbitros y se convierten en engranajes de un mecanismo de control social.
No resulta casual que Elisa Zepeda Lagunas ascendiera de alcaldesa a diputada local de Morena. Su perfil fue validado por plataformas internacionales como ONU Mujeres, que la presentó como “promotora de la participación femenina” sin mencionar sus vínculos con el cacicazgo. Ese respaldo acrítico de la cooperación internacional ilustra un problema mayor: la legitimación de actores que instrumentalizan el discurso de la equidad mientras erosionan la coherencia comunitaria. Al presentar a Elisa como una “víctima” y “defensora”, se invisibiliza la trayectoria de quienes han resistido desde la base y se normaliza la simulación de un poder que se nutre de la fragmentación social.
Respaldar a este tipo de figuras sin someter a escrutinio las denuncias que pesan sobre su trayectoria constituye una forma más de violencia institucional: excluye a quienes, ante la agresión del Estado, han sabido resistir y deja al margen a las verdaderas voces de la comunidad. Esta dinámica revela cómo las instituciones supuestamente protectoras pueden convertirse en instrumentos de silenciamiento, avalando discursos oficiales mientras ignoran las experiencias de quienes han enfrentado directamente las consecuencias del autoritarismo local.
Cuando algunas organizaciones locales pudieron intervenir, lo hicieron para mirar hacia otro lado: el Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca optó por ahorrarse el desgaste de realizar la labor de observación autónoma tan necesaria en territorios indígenas, donde el abuso es ley. Prefirió reproducir el discurso de quienes detentan el poder en lugar de acercarse a quienes viven las consecuencias de esa violencia. Esta elección no fue accidental, sino sintomática de una tendencia más amplia: organizaciones que, en lugar de cumplir su función crítica, se convierten en amplificadoras del discurso hegemónico.
El respaldo que Consorcio brindó a Elisa Zepeda fue un acto de desmemoria: ignoró otros testimonios, invisibilizó a las mujeres perseguidas, despreció la lucha comunitaria. Con su silencio, construyó complicidad. Esta actitud no sólo traicionó su mandato de observación, sino que contribuyó a perpetuar un sistema donde las voces oficiales aplastan sistemáticamente las narrativas de resistencia.
Yesica Sánchez Maya, Integrante del equipo directivo de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, destacó la importancia de contar con una figura capacitada al frente de la Secretaría de las Mujeres de Oaxaca, al afirmar:
La ventaja que se tiene en este momento es que la Secretaría de las Mujeres de Oaxaca está encabezada por una persona que conoce del tema, que tiene experiencia legislativa y que puede traducir en políticas públicas reales el trabajo para erradicar la violencia, pero para ello necesita el respaldo del gobierno del estado, el presupuesto y la transparencia, para saber cuánto se le va a invertir a la Secretaría de las Mujeres para atender la violencia en 2023 (NVI Noticias, 2022). https://www.nvinoticias.com/oaxaca/general/violencia-contra-las-mujeres-no-cambiara-activista/140353
Esta cita resalta el apoyo de Sánchez Maya a Elisa Zepeda.
Más allá del gesto: por una justicia comunitaria real
La entrevista posterior al fallo muestra el contraste entre la experiencia personal de Olga Maribel y la retórica oficial. “Puedo respirar profundamente, tener tranquilidad, tener seguridad, pero pues esto no acaba ahí”, reconoce. En estas palabras late la urgencia de entender la exoneración como un paso parcial: respiramos hoy, pero el aire sigue viciado si quedan 55 órdenes abiertas contra defensores y defensoras de la misma comunidad. El miedo persiste; el hostigamiento, institucionalizado, plasmado en expedientes y audiencias, prolonga una violencia estructural que carece de interlocutores auténticos.
Para deconstruir este entramado, resulta indispensable remontarse a las últimas décadas de historia política oaxaqueña. Los caciques han sabido navegar entre siglas y gobiernos, ofreciendo lealtades al PRI cuando convenía y migrando a Morena cuando la cuarta transformación tocó puertas. Su estrategia no es original: captar recursos federales y estatales, clientelizar programas sociales y silenciar voces críticas mediante litigios estratégicos y la violencia. Pero lo verdaderamente perturbador es que estos actores logran reproducir un discurso de “defensa comunitaria” mientras arrebatan la voz a la propia comunidad.
Los medios de comunicación por su parte construyen el relato hegemónico: citan únicamente a funcionarios afines a MORENA, publican boletines oficiales sin contraste y convierten cada denuncia de la asamblea en un “levantamiento delincuencial”. Esa cobertura sesgada cumple doble función: deslegitimar a los opositores y normalizar la “imparcialidad” de un Estado que en la práctica se alía con el poder privado. El cerco mediático, denunciado por la Asamblea como una maquinaria de desinformación, prolonga la invisibilidad de las verdaderas protagonistas: las Mujeres Mazatecas por la Libertad, que han demostrado con plantones y bloqueos que el activismo puede doblarle la mano a la injusticia.
Ante el desgaste de los discursos oficiales, los gestos simbólicos ya no bastan. En territorios marcados por décadas de impunidad, es urgente desactivar las plataformas del poder caciquil que aún operan con total impunidad.
No es suficiente con invocar la presunción de inocencia. La garantía mínima debe ser la participación directa de las autoridades tradicionales en cada proceso. Los protocolos de usos y costumbres deben tener rango legal cuando se trate de pueblos originarios. No como excepción cultural, sino como base de legitimidad.
Urge descolonizar la comunicación pública. Crear un banco de medios comunitarios e independientes, financiado por un fondo antirrepresivo, que enfrente el discurso oficial. La cobertura judicial debe estar en manos de periodistas comunitarios, formados en ética y derechos humanos, con acceso prioritario a la información.
La extinción de dominio no puede seguir siendo una figura vacía. Debe aplicarse sobre bienes y concesiones —como la explotación del río— vinculados a redes clientelares, y destinarse a proyectos comunitarios autónomos, administrados por asambleas abiertas. Es hora de cortar el flujo de recursos al cacicazgo.
La justicia transicional no puede seguir ignorando el territorio. Comisiones de la verdad regionales e internacionales deben documentar, reparar y reconocer públicamente las violaciones cometidas en las últimas dos décadas. No bastan amparos individuales. La reparación colectiva exige restauración territorial.
Y es imprescindible el fortalecimiento de las mujeres mazatecas: apoyo legal y logístico permanente, interlocución directa con instancias internacionales, ruptura con la narrativa patriarcal del “proteccionismo”. Que hablen ellas. Que decidan ellas.
Sin justicia comunitaria, no hay justicia.
La exoneración de Olga Maribel es un símbolo de lo que puede suceder cuando la resistencia colectiva desafía la voracidad del poder. Pero, como ella misma advierte, “esto no acaba ahí”. La libertad definitiva de cada defensor depende de la capacidad de la comunidad y sus aliados de transformar las relaciones de fuerza, de redefinir qué se considera “autoridad” y de construir canales de información que no pasen por el tamiz del cacicazgo.
Proponer una refundación radical del sistema político y judicial en Oaxaca significa apostar por la irreversibilidad del autogobierno. Si los tribunales y las instancias estatales ceden su monopolio de la justicia al criterio intercultural y si los medios comunitarios desplazan al cerco mediático, será posible consolidar una dinámica de poder compartido. De lo contrario, la exoneración de Olga Maribel quedará como un alivio transitorio y no como el respiro que anuncie un verdadero cambio de aire en la Sierra Mazateca.
REFERENCIAS:
Amparo Quinto Distrito en Boca del Río (19 junio 2025). Juzgado Quinto de Distrito en Boca del Río, Veracruz. Sentencia que anuló las órdenes de aprehensión contra Olga Maribel Betanzos Fuentes por falta de pruebas y prescripción de delitos.