Si el present és lluita, el futur serà vida. La Garriga. Por Desinformémonos.


Cataluña ✊| Si bien dos días no bastan para adentrarse por completo en La Garriga, esos dos días, si se mira y escucha con atención a su gente y a las historias en sus campos y calles, son suficientes para empaparse de la vida que se construye día a día desde el pueblo, en cooperación de unos y otros, y con lo común de la organización como estandarte.

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La Garriga, Cataluña. Dos días son apenas suficientes para descubrir la magia en La Garriga, un pueblo en Cataluña a escasos 40 minutos de la ciudad de Barcelona. Aquí, la cotidianidad se vive y se construye en plural, o mejor dicho en común, como refieren algunos de sus habitantes. 

Es sábado, día fresco y soleado. Rodeada de la tranquilidad de la montaña, su gente camina por el mercado para comprar las frutas y hortalizas traídas directamente del campo, sin empresas intermediarias ni grandes productores de alimentos. En otro rincón, un grupo de niños ayuda a los hombres y mujeres a retocar el Mural de Taniperla, la emblemática pintura zapatista que le ha dado la vuelta al mundo, después de que el ejército mexicano destruyera la original en Ocosingo, Chiapas, en 1998.

No es un sábado cualquiera. Del edificio del Ayuntamiento pende una lona con el mural zapatista, también conocido como Vida y Sueños de la Cañada Perla, y junto a él se extiende otro cartel en conmemoración del #25N Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, símbolos de luchas conjuntas. En distintas partes del pueblo, además, se llevan a cabo los últimos preparativos para que el domingo, 24 de noviembre, se presente la Cantata de Santa María de Iquique, como parte de las celebraciones por el 25 aniversario de la organización La Garriga Societat Civil, que desde hace cinco lustros trabaja por los derechos humanos, y los 50 años de La Coral Ariadna.

El ambiente festivo rodea al pueblo. En los locales y mercados se miran los volantes que invitan a asistir a la Plaza de la Iglesia, donde se interpretará la cantata chilena con la que se recuerda a los obreros masacrados por el ejército en la Escuela Santa María, en la ciudad de Iquique, Chile, en 1907. Músicos, estudiantes y artistas de todas las edades terminan de ensayar sus piezas y afinar sus instrumentos para el evento del domingo. Pero el clima hace de las suyas. La mañana del 24 la lluvia empapa la plaza e impide que se instalen los equipos de sonido. Se escuchan dilemas de si continuar con el concierto, pero para un pueblo organizado como este poco es lo que no se puede resolver.

Los organizadores deciden trasladarse a Can Luna, una antigua fábrica de La Garriga convertida en centro cultural. De último momento, y de voz en voz, vuela la noticia de que el evento cambió de sede y, aun con lo repentino, cientos de personas se reúnen y desbordan el recinto para escuchar los coros de niños, jóvenes, mujeres y hombres adultos y personas mayores.

Al inicio se escucha un discurso de bienvenida, en el que se hacen oír los nombres de Chiapas, Palestina y Ucrania y las exigencias de cese al fuego a todas las guerras y genocidios. Comienza la celebración, enmarcada también en el Día de Santa Cecilia, patrona de la música. Uno a uno, los distintos coros de La Garriga llenan de alegría el centro, hasta que, al final, un multicolor escenario comienza a interpretar la Cantata, acompañada de la potente narración de Antoni Pardo.

«La matanza de Santa María de Iquique tiene mil significados y una potentísima carga emocional, política y de lucha para la conciencia chilena y la de todo el mundo. El año de la masacre, 1907, será también, por ejemplo, el de la gran huelga de la fábrica textil en Río Blanco, Veracruz, México, precursora de la revolución de 1910, y el del inicio de la guerra de Marruecos, agonía del colonialismo español y preludio, entre otros, de la semana Trágica de Barcelona», recuerda Martí Porter, de La Garriga Societat Civil, en el programa del evento.

El canto de reivindicación, memoria y lucha cimbra en cada uno de los espectadores. Los silencios, la indignación, las lágrimas y las emociones se mezclan con la belleza de las voces y la música chilena, que recuerdan a los más de 2 mil 200 obreros en huelga que exigían mejores condiciones laborales y que fueron asesinados por órdenes del general Roberto Silva Renard, el 21 de diciembre de 1907.

La Cantata cierra con los aplausos de un público profundamente conmovido. Entre rostros de emoción y alegría se saludan unos a otros, coristas, músicos, asistentes y organizadores, comunidad entre todos. El pueblo, agradecido, se retira de la conmemoración de los dos aniversarios y se va cada uno a continuar con sus tareas, sea para participar en la asamblea que hace frente a las iniciativas oficiales del gobierno, sea simplemente para continuar la convivencia.

No todo está normal en La Garriga, como sucede ahora en cada rincón del mundo. El inusual verde de las montañas, las flores con sus pétalos coloridos y las caminatas sin abrigo en pleno otoño extraña a sus pobladores, que advierten que, a estas alturas del año, el frío ha llegado tarde. Pero el pueblo, en la cotidianidad, pone su grano de arena, en miras de conservar el paisaje, el agua y los campos que los rodean.

Si bien dos días no bastan para adentrarse por completo en La Garriga, esos dos días, si se mira y escucha con atención a su gente y a las historias de sus campos y sus calles, son suficientes para empaparse de la vida que se construye día a día desde el pueblo, en cooperación de unos y otros, y con lo común y colectivo como estandarte.

Publicado por mujeresylasextaorg

Mujeres que Luchan, adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Anti patriarcales y Anticapitalistas

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